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Casa
Figueroa |
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Esta casa fue construida
a mediados del siglo XVIII, allá por el año
de 1767, propiedad del Conde de la Cadena. Este gran personaje
vino como magistrado a los grandes minerales de Taxco.
Para la construcción de esta casa se emplearon nativos
de la tribu Tlahuica, lo que se les trababa con una crueldad
bastante exagerada, y éste fue uno de los muchos motivos
por lo que se dió el nombre de "La Casa
de las Lágrimas" a la Casa Figueroa,
los muros con que está construida son tan fuertes como
el material que empleaban para la construcción de los
templos de sus Dioses.
A la muerte del Conde de la Cadena, quedó
propietario de la Casa, uno de sus condescendientes, una persona
de gran abolengo, del que se dice que llegó a ésta
casa trayendo consigo a su hija, a la que no le permitía
contraer matrimonio con el hombre que ella amaba, un joven
que llegó a enamorarse perdidamente viniendo en pos
de ella; y antes que verla desposada, el padre prefirió
quitarle la vida.
Dicha tragedia tenía que suceder en la Casa
de las Lágrimas, que al poco tiempo de este
suceso. La casa fue abandonada por sus moradores y así,
quedó por mucho tiempo deshabitada.
Poco después durante la Guerra de independencia,
Morelos la ocupó como "Cuartel General",
y nuevamente la casa volvió a ser testigo de las penalidades
a que eran sometidos los prisioneros. Terminada la Guerra
de Reforma, la casa fue reformatorio,
casa de moneda donde se acuñaron monedas
de oro y plata. Fue habitación de sacerdotes
y posteriormente fue instalado ahí el "Juzgado
de Primera Instancia".
A fines del siglo XIX la casa pasó
a propiedad de otra familia española. De la
cual sobrevivió una anciana llamada Bacilia, Señora
muy rica, que escondía caudales de dinero en ciertos
huecos que hacía en los muros; como el que se puede
ver detrás de la puerta que va a dar al patio. Esta
señora era de una costumbre bastante rara: no le gustaba
tener servidumbre, y como algunos maleantes supieron que vivía
sola, decidieron asesinarla con el fin de robarle.
Después de esta crimen lamentado por
todo el pueblo, la casa que infundía respeto,
pasó a dar un aspecto tétrico, lúgubre
y escalofriante, que más bien parecía
monasterio. Después de todas las tragedias acaecidas
en esta casa, se empezaron a verse espantos que ponían
de punta los nervios, estos espantos eran gemidos de gente,
alboroto de cadenas y llanto de mujeres, así como algunos
espectros que aparecían en los rincones de la habitación.
Uno de los lugares que más terror infundía,
era el cuarto secreto, del que se dice que sólo
se abría para dar paso a las jóvenes por una
puerta falsa, que según se sabe. Trataban de
escapar del desenfreno de los soldados durante las
guerras que asolaron a México por años y años,
y que ahora este cuarto está reservado a lugar de oración
y regocijo a Dios.
Con el tiempo la casa pasó a ser propiedad
del Sr. Fidel Figueroa. De ahí su
actual nombre "La Casa Figueroa".
Se cree que todos estos sucesos eran motivados por las personas
ahí sacrificadas y que andaban purgando sus penas.
Ahora han desaparecido, pero no del todo.
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