Retablos de Santa Prisca y San Sebastián

 

Retablo de Juan Nepomuceno
 
 
 

Retablo de San Juan Nepomuceno
(Retablo del Sacerdocio)

Santa Prisca   Retablos

Constituye una de las devociones más interesantes de la Parroquia, sobre todo en relación con Don José de la Borda, su constructor; es a la vez un altar dedicado a la exaltación del sacerdocio, ya que todos los santos que en él se veneran fueron ministros de la iglesia.

San Juan Nepomuceno, representa al sacedote ejemplar., en algunas iglesias su imagen está a un lado de la sacristía, para que los sacerdotes recuerden sus sagradas obligaciones. Es patrono de la buena fama, del honor de las personas y de los confesores (por haber sabido morir.) Lleva su capa de armiño -que señala al que prefiere la muerte a la impureza.- Dos pasajes de su vida se encuentran representados en las pinturas que figuran en este retablo. La que está a la altura de la mesa del altar lo representa en su papel de confesor de la Reina y la que se ve arriba de su nicho, reproduce el momento en que su cadáver fue arrojado al Río Moldavia.

A los lados de éste Santo se encuentran las figuras de cuatro sacerdotes -dos de cada lado- colocados a diferentes alturas; los más cercanos casi al mismo nivel que su nicho y los otros dos bastante más abajo. Éstos van vestidos con sobrepellices, largos puños plisados, estola al cuello y bonetes.

Del lado derecho aparece San Lorenzo Levita, de origen español, fue diácono de Sixto II, administrador de los tesoros de la Iglesia y predicador. Murió mártir, asado en una parrilla, en tiempos del Emperador Valeriano, entre los años 258 y 260. San Lorenzo se considera también como abagado de los diáconos, o sea de aquellos que han alcanzado el grado inmediatamente anterior al sacerdocio.

Del lado izquierdo aparece San Pedro Arbués, que se distingue del anterior por su mayor edad (murió a sus 43 años.) Este santo canónigo de Zaragoza, uno de los primeros inquisidores de dicha ciudad, fue implacable en su lucha contra los judíos, asesinado por los mismos, mientras oraba frente a un altar en el año de 1485.

Al lado derecho se encuentra la imagen de San Félix mártir, sacerdote romano, quien fue acusado del delito de magia porque estando ante un altar de dioses paganos, éstos se hicieron pedazos sin que el santo los tocara. Fue por eso decapitado en la Vía Ostiense a principios del siglo IV. Su cuerpo fue enterrado junto al de San Lorenzo, (San Félix es el protector contra la idolatría.)

El otro santo es San Vicente de Paul, representado con barba blanquesina, posiblemente lleva una azucena o una cadena -que alude a la época en que estuvo prisionero y esclavizado en Túnez- tomada entre sus dedos. Se dedicó en París a las obras de caridad y fue fundador de la congregación de Padres de la Misión y de las Hijas de la Caridad se le conoce como protecor de la infancia desválida.)

En el remate de esta composición se destacan 3 figuras de santos, colocados también en forma piramidal, es decir, uno de ellos como cúspide y los otros 2 a sus lados, pero en un plano más bajo. Pues, bien estos 3 santos pertenecieron a la compañía de Jesuscristo y el que se encuentra en la Peana, debe ser San Francisco de Borja, jesuita español heredero de la Casa Ducal de Gandia y Virrey de Cataluña, por lo que se representa con una especie de toisón -presea nobiliaria- que cuelgua de sus hombros, sobre su hábito oscuro.

La imagen que aquí lo representa ha perdido su bonete y algún objeto que llevaba en la mano, tal vez el cráneo con Corona Imperial, -con el que muchas veces se le representó- en recuerdo del cadáver de la reina Isabel a quien acompañó a su sepulcro en Granada, o tal vez a la Corona Ducal a la que renunció por entrar a la compañía de Jesús. San francisco de Borja fue General de su Orden, como pocos supo despreciar los valores mundanos.

La imagen que está al lado de San Francisco de Borja, es la de San Francisco Xavier, otro jesuíta, conocido como el apóstol del oriente, que misionó en la India y en el Japón, pues lleva en la mano la cruz que distingue a los misioneros. San Francisco Xavier recibió el título de "Patrono de la Propagación de la Fé" otorgado por Pío X, esto y sus numerosos milagros y miles de almas convertidas al cristianismo explica que se le venere en este altar.

Estos 3 santos vivieron en el siglo XVI y los 3 fueron de los más destacados seguidores de San Ignacio de Loyola. Las 3 figuras representan un barroquismo discreto, San Francisco de Borja es la figura más quieta, aunque adelanta suavemente una rodilla; sus compañeros en cambio, como visten capa además de la sotana, se ven rodeados de pliegues y paños volantes.  (Continúa con el Retablo de la Virgen del Rosario...)

 


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